LA NEURO-QUÍMICA DE LAS CONVERSACIONES POSITIVAS


blog-abuelo-nieto ¿Por qué los comentarios y conversaciones negativas permanecen con nosotros mucho más tiempo que las positivas?

Una crítica de un jefe, un desacuerdo con un colega, una pelea con un amigo – el aguijón de alguno de estos te puede hacer olvidar por más de un mes un comentario de alabanza o acuerdo-. Si has sido llamado perezoso, descuidado, o te han calificado como una decepción, es probable que llegues a recordarlo e interiorizarlo más profundamente. De alguna manera es más fácil olvidar todas las veces que te han dicho que eres talentoso, que trabajas a conciencia o que los haces sentir orgullosos.

La química desempeña un papel importante en este fenómeno. Cuando nos enfrentamos a la crítica, rechazo o miedo, cuando nos sentimos marginados o minimizados, nuestros cuerpos producen altos niveles de cortisol, una hormona que apaga el centro del pensamiento de nuestro cerebro y activa conductas de aversión y protección frente al conflicto. Nos convertimos en personas mucho más reactivas y más sensibles. A menudo percibimos estos juicios como una acusación mucho más negativa de la que es en realidad. Estos efectos pueden durar por 26 horas o más, imprimiendo ésta interacción en nuestros recuerdos y magnificando el impacto que tiene sobre nuestro comportamiento futuro. El cortisol funciona como una tableta de liberación sostenida – cuanto más damos vueltas sobre nuestros temores, mucho mayor el impacto.

Las conversaciones y comentarios positivos también producen una reacción química. Ellos estimulan la producción de oxitocina, una hormona que nos ayuda a sentirnos bien que eleva nuestra capacidad para comunicar, colaborar y confiar en los demás mediante la activación de las redes en la corteza prefrontal. Pero la oxitocina metaboliza más rápidamente que el cortisol, razón por la cual sus efectos son menos dramáticos y de más corta duración.

Esta “química de las conversaciones”  es tan importante para que todos nosotros – especialmente personas con cargos en gerencia – seamos más conscientes acerca de nuestras interacciones. Comportamientos que aumentan los niveles de cortisol reducen lo que los autores llaman “Inteligencia conversacional” (C-IQ) o habilidad de una persona para conectar y pensar de manera innovadora, con empatía, creatividad y estratégicamente sus conversaciones hacia los otros.
En los últimos 30 años, los autores han ayudado a líderes en empresas como Boehringer Ingelheim, Clairol, Donna Karen, Exide Technologies, Burberry, y aprendices de Coaching a mejorar el rendimiento con mejor C-IQ. Recientemente, su firma de consultoría, el Instituto Creating WE, también se ha asociado con Ryan Smith, CEO de Qualtrics, una de las empresas de software de encuestas en línea más grande del mundo, para analizar la frecuencia de este impacto negativo en las conversaciones (que aumentan la producción de cortisol) versus interacciones positivas (que aumentan la producción de oxitocina) en los lugares de trabajo de hoy. Pidieron a los administradores identificar con qué frecuencia se involucraron en conversaciones con los 2 tipos de comportamientos — positivos o negativos — y valoraran en una escala de 0 a 5, en la cual 0 es “nunca” y 5 es “siempre”.

Tabla de encuestas Conversaciones positivas Vs Conversaciones Negativas


La buena noticia es que los gerentes parecen estar usando en mayor grado las conversaciones positivas, generando mayores niveles de oxitocina y C-IQ, elevando los comportamientos positivos a una escala mayor que los comportamientos negativos. Los encuestados dijeron que demostraban usar con mayor frecuencia los comportamientos positivo algunos como “mostrando preocupación por los demás”, que los negativos, como “pretendiendo estar escuchando”. Sin embargo, la mayoría de los encuestados – aproximadamente el 85%, también admitió que “a veces” habían actuando de una manera que podría hacer fracasar no sólo estas interacciones específicas, sino también las relaciones futuras. Y, por desgracia, cuando los líderes exhiben ambos tipos de comportamientos crea disonancia o incertidumbre en los cerebros de los seguidores, estimulando la producción de cortisol y reducen el CI-Q.

Rob, un alto ejecutivo de Verizon pensó en sí mismo como un líder de “mejores prácticas” que dijo a su equipo qué hacer, les ayudó a establecer metas claras y desafió a sus colaboradores a producir resultados de alta calidad. Cuando Rob se percató de que uno de sus subalternos tuvo un infarto menor, y otros tres pidieron al departamento de RRHH ser transferidos de su equipo, se dio cuenta que había un problema.

Observando los patrones conversacionales de Rob por unas semanas, los autores vieron claramente que los comportamientos negativos (que elevan la producción de cortisol) superan fácilmente a los comportamientos positivos (que elevan la producción de oxitocina). En lugar de hacer preguntas para estimular la discusión, mostrando preocupación por los demás y pintando un cuadro convincente del éxito compartido, su tendencia era decir y vender sus ideas, entrando en la mayoría de las discusiones con una opinión fija, decidido a convencer a los demás que tenía razón. No estaba abierto a la influencia de otros; él no pudo escuchar a los otros ni conectar con ellos.

Cuando los autores explicaron a Rob acerca de los efectos químicos que su comportamiento podía tener a sus empleados, se comprometió a cambiar, y funcionó. Unas semanas más tarde, un miembro de su equipo preguntó: “¿Qué le diste a mi jefe de beber?”

Los autores no están sugiriendo que alguna vez no se pueda exigir resultados o dar un feedback negativo, aunque que sea difícil. Pero es importante hacerlo de manera que se perciba de manera inclusiva y solidaria, limitando la producción de cortisol e intentando estimular la oxitocina en su lugar. Ser conscientes de los comportamientos de apertura y aquellos que clausuran nuestras relaciones nos ayudarán a aprovechar la química de las conversaciones en un beneficio común.

Traducido del blog por Judith E. Glaser y Richard D. Glaser
http://blogs.hbr.org/2014/06/the-neurochemistry-of-positive-conversations/ Créditos de fotografía: https://www.flickr.com/photos/sraj/   Traducción por: Diana Levy

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