PREGUNTAS PODEROSAS, ROMPIENDO PARADIGMAS


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Einstein decía: “Si yo tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, yo gastaría los primeros 55 minutos para determinar la pregunta apropiada, porque conociendo la pregunta correcta la solución la encontraría en 5 minutos”.

Las preguntas son el abrelatas de la conciencia, sin embargo, en nuestra sociedad se otorga mucho más valor a dar la respuesta correcta que a hacer la pregunta correcta, quizá porque nuestros modelos de educación nos enseñaron a contestar preguntas y no a formularlas.

Por qué es tan importante formular preguntas poderosas? Pensar en una pregunta que provoque un proceso de pensamiento, que se abra paso por el inconsciente hasta hacernos conscientes de la respuesta es el camino para desempolvar ciertos paradigmas que hemos cargado a cuestas por algún tiempo, dando como seguro algo que quizá lo fue en su momento, pero ahora no lo es. Todos hemos tenido que enfrentarnos a situaciones problemáticas o estresantes, quizá en nuestro mismo entorno familiar, con hermanos, madres o padres. Al generarse un conflicto guardamos ese “proceder” como algo universal, frases del tipo “con él no se puede hablar” o “él nunca escucha” generan ciertas tendencias en nosotros sobre la manera en que abordamos ciertos asuntos de nuestra vida. El problema viene cuando sacamos de contexto éste tipo de situaciones, y la aplicamos a cualquier otro entorno(laboral, social etc..)..

Se volvió universal ese “con él no se puede hablar” y ahora es imposible comunicarnos con nuestros compañeros de trabajo, nuestra pareja, nuestros jefes, clientes y con los demás en general. La pregunta correcta podría salvarnos de ser víctimas de éstas situaciones, si nos damos  la oportunidad de analizarnos a nosotros mismos desde el punto de vista del “espectador” que podríamos llegar a ser de nuestras propias situaciones, podríamos ver con mayor claridad que las limitaciones son creadas por nosotros mismos, y está en nosotros mismos el conocimiento para romper esas barreras.

Volviendo al paradigma, tan típico: “con él/ella no se puede hablar” y haciéndonos las preguntas correctas, cuál crees que sería el resultado? Cómo soy yo cuando intento hablar con él/ella? Quizás soy demasiado impaciente? Qué genera esa impaciencia? Me cierro a la comunicación? Existe comunicación entre nosotros? Hay algo que yo pueda hacer para que podamos entendernos? Estas preguntas nos mueven de ciertos lugares a otros: de la inconsciencia a la consciencia, de la ausencia a la presencia, del exterior al interior.

Generan en nosotros un verdadero cambio en la forma en que teníamos de ver el mundo hasta ese momento, y nos conducen por caminos creativos para encontrar las respuestas dentro de nosotros mismos. Si como lo dijo Einstein, cada uno es arquitecto de su propio destino, entonces las preguntas poderosas vendrían a ser los cimientos de la estructura,  estructuras con capacidad de recuperación al esfuerzo que ha sido sometido(resiliencia).      

Por: Diana Levy  

Créditos de fotografía por: http://www.flickr.com/photos/h-k-d/

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